Catering a domicilio para todo tipo de eventos

Hay eventos que son especiales y que siempre quedan en la memoria de todas aquellas personas que los viven. Precisamente por este tipo de razones es tan importante que la organización de esos eventos sea lo mejor posible y que no haya nada que pueda fallar. Eso es lo que se intenta cuando se organiza un evento como lo es la primera comunión. Desde luego, se trata de un día especial para los más pequeños y los padres y madres tienen que hacer todo lo posible por conseguir que no haya que quede en manos del azar.

Son muchas las familias que suelen acudir a un restaurante para celebrar un evento como del que estamos hablando, pero es cada vez más común apostar por celebrar un convite en casa. De hecho, esto empieza a ser lo habitual entre muchas familias. Y es que en casa como en ningún sitio. Eso sí, es mejor que, de cara a la preparación de la comida, lo dejemos en manos de una serie de profesionales en lugar de molestarnos nosotros o nosotras en prepararlo todo. Esto también es lo que viene siendo tendencia en los últimos tiempos en el interior de nuestras fronteras.

Una noticia que fue publicada en la página web Periodista Digital informaba de que en España se celebra un total de 245.000 primeras comuniones a lo largo del año. Este tipo de eventos supera el número conjunto de bodas, que son casi 63.000, y de confirmaciones, que llegan hasta las 110.000. Y es que pocos eventos tienen un interés tan especial para las personas como su primera comunión en España. Las caras de ilusión de los más pequeños así lo revelan un año detrás de otro. Es uno de los días más especiales de su vida.

Por su parte, una noticia publicada por el diario El Periódico indicaba que eran las comuniones estaban manteniendo el tipo ante la caída libre de las bodas. Y es que la diferencia es mucha. Mientras que las primeras solo han descendido un 7%, las segundas han bajado hasta en un 55%. La verdad es que es un cambio demasiado grande y que pone de manifiesto que los eventos a los que nos hemos venido refiriendo a lo largo de todo el artículo. Y es que las comuniones sí que están manteniendo, más o menos, esa tradición de la que hablamos.

La primera comunión es el sacramento que mejor funciona en España, el que más personas arrastra.  Eso no ha cambiado con el paso de los años, pero lo que sí lo ha hecho ha sido la manera de celebrarlo, porque cada vez es más común celebrar el convite en casa. Es lo que nos han trasladado desde La Frolita, que este año, con las comuniones previstas para 2021 y las que se suspendieron en el 2020, han recibido una gran cantidad de peticiones, la mayoría de ellas para eventos en el hogar.

Un día que pervivirá en nuestra memoria durante el resto de nuestra vida

 El día de la primera comunión es uno de los que más recuerdan las personas. Lo recuerdan durante el resto de su vida porque es uno de los más interesantes. Y es que es uno de esos días en los que uno o una recuerda, por primera vez, a toda su familia reunida. Es normal que un recuerdo así perviva en la memoria de las personas durante tantos años. Es que no es para menos. Es lógico pensar, por tanto, que esa manera de pensar va a seguir siendo habitual de cara a los próximos años.

No cabe la menor duda de que la primera comunión es uno de los momentos que marcan nuestra vida y que recordamos con una sonrisa en la cara. Normalmente, los padres y madres que lo organizan consiguen que todo lo que rodea al evento sea perfecto y que todo el mundo, pero especialmente el o la protagonista del mismo, se marchen satisfechos. Desde luego, es algo que contribuye a que siga habiendo muchas personas que estén interesadas en adoptar este sacramento. Cualquiera no querría teniendo en cuenta todas las buenas noticias que van asociadas a su celebración.

Estamos seguros de que la comunión va a seguir un acto de lo más arraigado en España por muchas de las razones que os acabamos de comentar. Pero también tenemos claro que lo va a ser si conseguimos dotar al evento de la mejor de las comidas, algo que ha venido sucediendo en los últimos tiempos y que, desde luego, tiene un papel muy importante en el hecho de que el de la comunión sea recordado como uno de los días de nuestra vida en los que más felices hemos sido.

Salud Bucodental en pacientes con cáncer

El cáncer es una enfermedad que -lamentablemente- se cobra muchas vidas anualmente y de la que nadie está seguro de no llegar a padecer. Los enfermos de cáncer necesitan intentar tener una salud integral lo más óptima posible, según sus casos individuales, para evitar que complicaciones pequeñas se conviertan en graves problemas que pueden provocar que su condición de pacientes oncológicos se vea aún más afectada.

Veámoslo así, si tenemos un fuerte malestar general producto de una gripe a lo que se nos une un fuerte dolor de muelas, el dolor y la forma en la que nuestro cuerpo reacciona es completamente diferente, pues ya no solamente hay que atacar el malestar de la gripe, sino también lo mucho que pueden doler las muelas.

Si tomamos ese ejemplo y pensamos en los pacientes oncológicos, es terrorífica la cantidad de dolor y malestar que se puede llegar a sentir cuando a este se le suma alguna otra dolencia ya sea derivada del cáncer o por algún otro motivo, por lo que en la medida de las posibilidades, se debe cuidar que todos los otros aspectos de la salud integral del paciente estén en las mejores condiciones.

Para nadie es un secreto que cualquier cosa pequeña fuera de lo normal en la cavidad oral genera mucha incomodidad y malestar. Por ejemplo, una caries no atendida o un sangrado en las encías son situaciones que de primera instancia podrían molestar, pero que por línea general no requieren de una atención de urgencia. Pero, en el caso de los pacientes oncológicos que tienen sus defensas bajas y que están bajo tratamientos agresivos, cualquier pequeño detalle puede significar un dolor intenso que lo haga sentirse muchísimo peor.

Es por ello que en este tipo de pacientes se debe cuidar muy atentamente la salud bucodental, tanto a nivel preventivo como a la hora de aplicar los tratamientos odontológicos que sean necesarios. Para ahondar en el tema, contamos con la experiencia la opinión de expertos de la Organización Colegial de Dentistas de España , quienes nos explicarán todo lo que debemos saber sobre cómo abordar la salud oral en pacientes oncológicos.

La comunicación entre el oncólogo y el odontólogo es fundamental para el paciente con cáncer

Cuando se trata de un paciente con cualquier tipo de cáncer, es importante que su equipo médico este conformado por todos aquellos especialistas que sean necesarios para que la atención sea lo más integral posible. En el caso del odontólogo, es fundamental que entre especialistas exista una comunicación fluida y que ambos trabajen en conjunto, para evitar inconvenientes que hagan sufrir más y de manera innecesaria al paciente.

El tratamiento utilizado en los pacientes con cáncer, se basan en la administración de quimioterapia, radioterapia y cirugía dependiendo del tipo de tumor y ocasiona la aparición de efectos secundarios locales y sistémicos. Siendo una de las zonas más susceptibles la cavidad bucal, ya que los efectos tóxicos tanto de la quimioterapia como de la radioterapia le impiden que las células de la boca se renueven haciéndose la mucosa muy delgada y fácilmente ulcerable.

Las complicaciones bucales graves pueden llevar a interrumpir el tratamiento oncológico y comprometer la vida del paciente, por lo que es fundamental la comunicación entre ambos especialistas para que puedan idear la mejor estrategia para poder atacar los problemas derivados del cáncer.

Lo primordial en la relación odontólogo/oncólogo es la comunicación, el trabajo en equipo y la planificación a nivel de tratamientos y resolución de problemas derivados de la quimioterapia o radioterapia. Por ello, en el momento en el que se diagnostique el cáncer, se debe remitir a un odontólogo para que este haga una exploración clínica y radiográfica exhaustiva, de manera que se pueda tener un diagnóstico y pronóstico dental y periodontal de cada pieza dental.

Partiendo de allí, el dentista debe comunicar un plan de tratamiento para manejar la enfermedad oral antes, durante, y después del tratamiento oncológico, y en caso de que se necesiten realizar tratamientos de forma inmediata, se recomienda que se hagan antes de comenzar ya sea la quimioterapia o la radioterapia.

Durante el tiempo que el paciente esté en tratamiento oncológico, se deben planificar revisiones de rutina para que el dentista pueda ir actualizando la historia clínica en caso de que aparezcan complicaciones en la cavidad bucal. A su vez, el paciente debe estar atento a cualquier cambio que se pueda observar, por más diminuto o sin importancia que parezca, y comunicárselo a sus especialistas.

Complicaciones bucodentales producto de los tratamientos oncológicos

Como mencionamos antes, la lucha contra el cáncer va de la mano con tratamientos agresivos que pueden generar efectos secundarios en el organismo, pero que son fundamentales para salvar la vida de los pacientes, por ello, hay que estar especialmente atento a cualquier cambio que se produzca durante el tiempo que dure el proceso de aplicación. ya sea de la quimioterapia o radioterapia (según el caso). Por lo general, estas son las complicaciones que se presentan en la cavidad oral:

  • Infecciones: La presencia de microorganismos en la boca es un factor de riesgo para la aparición de infecciones (bacterias, víricas o fúngicas- candidiasis). La cavidad bucal puede ser el posible origen de una sepsis. Si descontaminamos la boca más una buena higiene bucal, disminuye la mucositis, disminuye la bacteriemia, disminuye la infección por patógenos oportunistas y disminuye el riesgo de sepsis sistémica.
  • Mucositis oral ulcerativa: Se puede manifestar como una sensación de quemazón que puede llegar a ser muy dolorosa. La mucositis aumenta el riesgo de infección bucal y del resto del organismo, pudiendo afectar la calidad de vida del paciente.
  • Alteración/pérdida del sentido del gusto: debido al daño de los receptores del gusto.
  • Sequedad bucal: La sequedad altera el mecanismo de  limpieza de la boca y aumenta el riesgo de caries y enfermedad periodontal, En el caso de la quimioterapia el daño es transitorio y reversible en las glándulas salivares (se recupera a las 2-8 semanas). En relación a la radioterapia, la sequedad bucal es permanente.

¿Qué hacer antes, durante y después de tratamientos oncológicos?

Hay algunas recomendaciones a tomar en cuenta cuando se trata de atender la salud bucodental durante el tiempo que dure la aplicación de los tratamientos, estas son:

  • Antes del tratamiento oncológico: Acudir al odontólogo al menos un mes antes del inicio del tratamiento para minimizar la aparición de complicaciones bucales y sistémicas. El odontólogo tratará las infecciones bucodentales presentes y aconsejará la extracción de dientes con pronóstico cuestionable y dientes impactados, así como la eliminación de prótesis mal ajustadas y brackets de ortodoncia.
  • Durante el tratamiento oncológico: Evitar intervenciones dentales, como la reconstrucción con composite (empaste) o exodoncia, que deberán posponerse hasta el final del tratamiento oncológico. Además es importante beber líquido y mantener una correcta hidratación.
  • Después del tratamiento oncológico: Mantener el estado de salud de dientes y encías, y tratar los efectos secundarios bucales del cáncer a largo plazo. Se debe evitar el uso de prótesis completas o removibles hasta después de un año de finalizar el tratamiento oncológico y esperar dos años para colocar implantes si ha recibido radioterapia. No se recomienda realizar ninguna intervención odontológica agresiva hasta pasado 6 meses desde la finalización de la quimio o un año de la radioterapia.

Cuidados del paciente durante los tratamientos oncológicos

El paciente debe participar activamente en el proceso de lucha contra la enfermedad en la medida de sus posibilidades, pues hay que entender que habrá momentos que el malestar no le permita realizar muchas actividades. Sin embargo es fundamental que cumpla con una rutina de higiene dental con algunas pautas como:

  • Cepillar los dientes y encías con un cepillo de cerdas blandas 2 a 3 veces al día, durante 2 a 3 minutos. Se debe enjuagar el cepillo en agua caliente cada 15 o 30 seg para suavizar el cepillo y así reducir riesgo de trauma (Si llegase a ser necesario, se puede utilizar un cepillo de esponja con enjuague antibacteriano, para evitar maltratar demasiado la cavidad oral)
  • Escoger el dentífrico cuidadosamente, utilizando un dentífrico con sabor suave (preferiblemente con flúor). En caso de presentarse irritación, el paciente puede cepillarse con una solución de una cucharadita de sal agregada a cuatro tazas de agua (1/4 de agua).
  • Enjuagar la boca 3 o 4 veces durante el proceso de cepillado.
  • Evitar enjuagues que contengan alcohol.
  • Limpie con hilo dental suavemente una vez al día.
  • Utilizar productos labiales para evitar la sequedad y el agrietamiento.
  • En caso de padecer sequedad bucal, el enjuague bucal tal vez no sea suficiente para limpiar los dientes al finalizar una comida, por lo que se recomienda el cepillado luego de consumir alimentos, sobre todo si se trata de dulces o bebidas gaseosas.

Los pacientes con cáncer tienen un camino complicado por delante, por lo que cualquier cosa que pueda aliviar su malestar debe tratarse con especial delicadeza. El cuidado de la salud bucodental es fundamental para no aumentar las posibilidades de complicaciones que afecten la salud integral del paciente, además de evitar generarle más preocupaciones a una persona que está pasando por un momento difícil y que va a necesitar de toda su energía y fortaleza para salir victorioso de una enfermedad tan dura.

¿Sois de vino o de cerveza?

No entiendo la lucha encarnizada que hay entre los consumidores de cerveza en los aperitivos y los consumidores de vino pero es impresionante. “Un aperitivo sin una cervecita bien fría no es aperitivo” dicen unos. “Esa ensañada solo se puede apreciar con una buena copita de vino blanco” dicen otros. Y yo digo que cada uno beba lo que le dé la real gana, ¿o no?

A mí un día me apetece tomar un refresco de cola y otro una cervecita pero como me ponga en plan exquisita igual me tomo una copa de vino ¿y qué? ¿Es que si cambio de bebida le estoy siendo infiel a alguien? De verdad que no entiendo esta pelea tan estúpida. Eso sí, la realidad es que tenemos el vino asociado a un tipo de persona más elegante, más pija, más cool y por eso tal vez choca contra la cultura de la cerveza pero en realidad no tiene sentido.

En mi casa siempre se ha tomado una cervecita los sábado y los domingos con el aperitivo, y es estupendo, pero luego llega un día señalado y compramos una botellita de vino. Ridículo ¿verdad? Por un lado tiene su sentido, y es que nadie debería beber alcohol a diario como rutina por lo que es normal que el vino se compre en momentos especiales, pero no por ser más guay o elegante, sino porque el alcohol debe consumirse de forma ocasional. Y lo mismo pasa con la cerveza, lo que ocurre es que la mayoría la tenemos más normalizada y la bebemos cada vez que nos sentamos con los amigos en la terraza de un bar o en los aperitivos de los fines de semana.

Como todos, yo tengo mi cerveza favorita y mi vino favorito. Para mí la mejor cerveza es la Mahou y el mejor vino el de Bocopa, me gusta mucho el Marina Espumante pero sobre todo el Marina Alta. Soy de blancos, ya se nota, no? aunque la semana pasada probé en una cena un vino tinto que estaba sabrosísimo y nada fuerte, no recuerdo cuál era pero sé que fue mi prima que le dio por comprar vino tinto con denominación de origen de la web que os pongo en el enlace.

Lo de la denominación de origen es otra cosa que no entiendo. A ver, ¿qué más me da a mí si el vino es de Jumilla, de La Rioja o de Alicante si está bueno? Se supone que el hecho de que tengan denominación de origen le aporta un plus de calidad al vino, pero a mí me da igual de donde provenga la cerveza y me la bebo igual así que el vino no debería ser diferente. ¿Y por qué digo esto? Pues básicamente porque la cebada o la malta de donde sacan posteriormente la cerveza también procede de unos campos y de una agricultura en una ubicación concreta pero luego nos da igual, no le ponemos la etiqueta de denominación de origen, DO, sino que nos guiamos por el sabor que le da la marca o el tipo de cerveza. No es lo mismo una cerveza de trigo, que de malta, que de cebada e incluso de mantequilla (a lo Harry Potter), pues lo mismo debería ocurrir con el vino. En mi opinión, puede ser de un tipo de otro, procedente de una variedad de uva o de otra, pero me da igual si la vid estaba plantada en Castellón o en San Sebastián. Eso a quien le debe importar es al agricultor que es quien debe saber qué variedad de uva puede o no plantar en función del terreno que tenga y del clima que haya, ¿no?

Al final lo único que demuestro con todos estos comentarios es que soy una inculta del vino y que no tengo ni la más remota idea de nada pero la verdad es que así, sin saber mucho de nada, creo que mi razonamiento tiene su lógica, ¿o no?

Aunque eso no nos explica el motivo por el cual existe esa pelea entre el vino y la cerveza. De hecho, hay veces que incluso utilizamos esa frase en eventos como si fuera una norma o algo: si te gusta algo no te puede gustar lo otro.

Recuerdo una boda en la que me tocó sentarme al lado de una señora que no conocía de nada pero que me contó su vida en prosa y en verso, pero el caso es que cuando llegó el camarero a servir las bebidas la señora le dijo: “yo es que soy de cerveza, no me pongas vino”. Pues yo soy de cerveza, y de vino, y de agua, y de refresco y todo depende del pie con el que me levante y de lo que me apetezca ese día tomar, básicamente. Pero oye, si la señora es de cerveza no le pongas una gota de vino en la copa, ¿no? Ya tomó su decisión.

¿Elegancia o pijerío?

Por otro lado, muchas veces pienso que aquel que se denomina bebedor de vino y que rechaza la cerveza tiene más tontería en el cuerpo que otra cosa, y me explico: lógicamente te puede gustar la cerveza y no el vino, y viceversa, y no hay ningún problema, pero todo aquel que anda como si pisara sobre algodones y va de “elegante” diciendo que solo bebe vino es más un pijo que se quiere hacer el guay que otra cosa.

A mí no me gusta el vino tinto demasiado, pero sí me encanta el blanco y no voy por ahí pidiéndome una copita de vino blanca para bebérmelo con el meñique levantado igual que hacía la elite inglesa cuando bebía té allá por el siglo XIX. Sin embargo, las personas de las que hablo, piden la copita de vino para bebérselo a mini sorbos con boquita de piñón y zapatos elegantes. A esa gente yo le digo: por muy estereotipado que esté el hecho de beber vino, sigue siendo una bebida alcohólica igual de dañina, o no, que la cerveza, así que menos tontería y más beber lo que te gusta simplemente porque te gusta.

¿Y tú qué bebes, vino o cerveza?