¿Puedo instalar una sauna en casa?

La respuesta es sí. Sin problemas. Te explicamos en este artículo las cuestiones que debes tener en cuenta antes de instalarla. En países como Finlandia, las saunas son un elemento identitario de su cultura. Están presentes desde la época de la antigüedad, antes de que surgiera el pueblo vikingo. Muchas casas finlandesas disponen de su propia sauna. Los finlandeses acostumbran a ir a la sauna en familia. Lo hacen 3 o 4 veces por semana. Es una especie de ritual de cuidado del cuerpo y de aglutinar el núcleo familiar. Por otro lado, es habitual encontrar saunas colectivas en bloques de vecinos o en establecimientos abiertos al público como gimnasios, hoteles, spas, etc. Puedes encontrar saunas hasta en lugares de trabajo.

Las saunas en Finlandia eran un servicio público. Como lo eran los baños romanos en la época antigua o los baños árabes en el islam. Unos centros abiertos a la población donde efectuar el aseo personal y el cuidado del cuerpo. Normalmente, cerca de los lagos había casetas de madera, con una sauna en su interior, donde los finlandeses acudían a tomar su sesión de sauna. Un operario se encargaba de mantenerla a punto durante todo el tiempo que estuviera abierta. Al salir de la sauna, el usuario se daba una ducha fría y se pegaba un baño en las aguas del lago, para reactivar la circulación de la sangre.

Por sus beneficios para la salud, las saunas se han extendido por todo el mundo. En España hay empresas que instalan saunas por encargo. Ramón cuenta que contactó con Saunas de Luxe, una empresa de Ávila que instala saunas desde hace 40 años, para que le colocaran una sauna en el sótano de su chalet en la sierra de Madrid.

Tal vez, las saunas finlandesas sean las más conocidas, pero existen más tipos de sauna.

Tipos de saunas.

El mundo tan interconectado que tenemos en la actualidad, en el que las tradiciones culturales se transmiten con rapidez de una parte a otra del planeta, así como el desarrollo de la tecnología, permite que nos percatemos de que existen distintos tipos de saunas. Un artículo publicado en la revista Ok-Salud describe 4, veamos cuáles son:

  • Los baños turcos.

Llamamos baño turco a una sala recubierta de madera, donde una fuente de calor que está a unos 70º centígrados evapora un recipiente de agua, generando una humedad del 90%. Son las llamadas saunas húmedas. En realidad, los baños turcos son más completos, y recogen la estructura y funcionamiento de las termas romanas. Actualmente, en Estambul podemos encontrar baños públicos que funcionan de esta manera. El tratamiento consiste de ir pasando de unas estancias a otras, con un nivel de temperatura ascendente, que terminaba con un masaje exfoliante y una ducha templada.

El bañista comenzaba relajándose en una sala llamada cuarto tibio. Una zona a la que llegaban los vapores de las aguas y el calor de las calderas. Era un paso previo para aclimatarse. Seguidamente, pasaba al cuarto caliente, la sauna, propiamente dicha. Un lugar semicerrado en el que permanecía no más de 15 minutos. Posteriormente, tras darse una ducha rápida para quitarse el sudor, se sumergía en una piscina de agua fría y terminaba su sesión, con el masaje correspondiente.

  • La sauna finlandesa.

El funcionamiento de la sauna finlandesa es diferente al baño turco. Se basa sobre todo en el calor seco, proporcionado por unas piedras que se calientan sobre una fuente de calor que alcanza los 90º centígrados. Las piedras se sumergen de vez en cuando en cubos de agua, para que no alcancen temperaturas exorbitantes, lo que genera eventuales nubes de vapor que humedecen el ambiente y despejan las vías respiratorias de los bañistas.

La sauna tradicional en Finlandia siempre ha funcionado con estufas de madera que quemaban troncos abedul, que además de alcanzar una alta temperatura, desprendían un agradable olor. En la actualidad, estas estufas se han sustituido por radiadores eléctricos, que hacen la misma función y requieren menos mantenimiento.

Otra diferencia entre la sauna finlandesa y el baño turco es que la primera es una sala herméticamente cerrada que alcanza altas temperaturas, mientras la segunda es un área semiabierta en la que la gente entra y sale continuamente.

  • Saunas de infrarrojos.

Son un desarrollo de las saunas finlandesas utilizando la tecnología de los rayos infrarrojos. En lugar de utilizar radiadores eléctricos, se colocan en la sala paneles de rayos con los que se consigue distribuir la temperatura de una manera más uniforme. Además de ser más sencillas de instalar, los médicos destacan sus efectos beneficiosos en la recuperación de fracturas internas y en la prevención de dolores reumáticos.

  • Saunas de hielo.

A modo de curiosidad, la revista OK-Salud señala que también existen saunas fabricadas con bloques de hielo, colocadas a la intemperie. Pese a lo que se pueda pensar, el hielo mantiene las altas temperaturas. Este tipo de sauna solo existe en áreas frías de Finlandia, próximas al círculo polar. Por otro lado, en las repúblicas bálticas: Estonia, Letonia y Lituania, encontramos saunas que funcionan con estufas de madera, en las que las paredes, en lugar de estar recubiertas de madera, están fabricadas con piedra, formando muros gruesos que actúan como aislante.

Beneficios de las saunas para la salud.

La sauna no es un mecanismo de limpieza e higiene, ni tan siquiera de relajación, tiene que ver con el cuidado de nuestra salud cardio-respiratoria y con el fortalecimiento interior del organismo. El periódico El Diario.es señala estos 7 beneficios para nuestra salud:

  1. Mejora la salud cardiovascular. Someter a nuestro cuerpo a una sesión de sauna aumenta el ritmo cardiaco a un nivel equiparable a practicar un ejercicio físico moderado, como puede ser caminar o pasear en bicicleta. Si utilizamos la sauna de forma habitual y periódica, una o varias veces por semana, mejoraremos la salud de nuestro sistema circulatorio y prevendremos la aparición de accidentes cardiovasculares.
  2. Previene el ictus. La Sociedad Española de Neurología indica que la práctica habitual de sesiones de sauna es un método que disminuye de manera considerable la posibilidad de sufrir un infarto cerebral. La activación de la circulación evita que el cerebro se quede sin riego sanguíneo. Sus efectos, si incorporamos la sauna en nuestra rutina semanal, se dejan ver con el paso del tiempo.
  3. Evita los resfriados. El protocolo utilizado por los finlandeses a la hora de tomar una sauna, que consiste en meterse 15 minutos en la sauna, darse una ducha fría y luego un baño helado, refuerza el sistema inmunitario. Nadie dice que después de tomar una sauna tengamos que zambullirnos en un lago con una capa de un centímetro de hielo, pero al tomarnos una ducha fría después de la sauna, reactivamos el sistema circulatorio y reforzamos nuestro cuerpo con respecto a la acción de los virus.
  4. Aumenta la resistencia física. El efecto que produce la sauna despejando con el vapor las vías respiratorias, combinado con la aceleración del ritmo cardiaco, incrementa nuestra resistencia aeróbica y anaeróbica, disminuyendo el cansancio y la fatiga en el momento de realizar ejercicio físico.
  5. Protege nuestros huesos. Algunos estudios médicos resaltan los beneficios que reporta someter a nuestro cuerpo a sesiones cortas de calor para fortalecer los huesos. Especialmente en casos de recuperación de fracturas y para prevenir el reuma.
  6. Elimina toxinas de la piel. La apertura de los poros de la piel al recibir una sesión de sauna contribuye a eliminar con el sudor impurezas y restos sebáceos, así como a desprendernos de la piel muerta. Esto facilita que nuestra piel se hidrate con más facilidad y que luzca un aspecto radiante.
  7. Alarga la vida. Finlandia es uno de los países del mundo con mayor esperanza de vida. No existe un estudio científico concluyente que establezca las causas, pero el cuidado del cuerpo con prácticas como las sesiones habituales de sauna, seguro que influyen en ello.

Dónde instalar una sauna.

Las empresas fabricantes e instaladoras de saunas señalan que una sauna se puede colocar en cualquier parte de la casa. Puede ser en un desván, al lado del baño, en un sótano y hasta en un pasillo. Eso sí, debemos tener en cuenta algunas cuestiones antes de elegir la ubicación definitiva.

Debe ser un lugar cerrado o que se pueda cerrar. Para que la sauna alcance una alta temperatura y sea efectiva, el lugar debe quedar completamente cerrado. Sin interferencias de la temperatura exterior.

Es interesante, que después de su uso podamos ventilarla, para que no se generen humedades en la madera. A veces, con dejar la puerta abierta del habitáculo es suficiente. Poner una ventana de PVC que dé al exterior contribuye a mantenerla en mejores condiciones para su uso.

Debemos tener en cuenta, que después de la sesión de sauna tendremos que ducharnos, para eliminar el sudor. Por lo que es aconsejable tener una ducha cerca.

No existen saunas prefabricadas, es un trabajo a medida. De su instalación se encargan empresas especializadas que recubren toda la superficie del habitáculo con láminas de madera.

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