Hay muchas personas que asocian etapas de la vida a canciones. Escuchan una canción y ya saben dónde estaban cuando sonaba por primera vez. Pues bien, en mi caso lo que siempre asocio son los colores con momentos concretos en mi vida. Algo que es muy bonito porque me sirve para hacer memoria y recordar acontecimientos muy buenos, aunque es cierto que en algunas cuestiones también no fueron tan buenos. Es el momento de hablar de la cromoterapia de mi vida.

Color rosa

El rosa viene a mi memoria cuando recuerdo mi infancia. Y es que tengo que reconocer que ha sido un chaval muy feliz. Rosa es mi vida cuando recuerdo mis etapas en el pueblo cuando jugaba con mis amigos en el patio del colegio, o cuando lo hacía en el parque. Además cuando jugaba a las chapas en la puerta de la casa de mis abuelos. También me viene a la memoria el color rosa de los cerdos que matábamos en la matanza. Como puedes ver momentos muy concreto y bonitos que por desgracia no van a olvidar. Pero que siempre están en mí gracias a este color rosa.

Color rojo

Dicen que el color rojo es de la época más agresiva, más cañera. Y por supuesto yo lo asocio a mi adolescencia. Esa época rebelde en la que te piensas el rey del mundo, en la que te sobra todo lo que tienes alrededor y quieres ser tú solo. Por eso, mi etapa entre los 20-30 se puede decir que ha sido mi época roja. Y curiosamente también eran en mis ideales políticos. Y es que pensaba que ser de izquierdas era lo mejor, era cambiar el mundo, un aspecto que con el paso del tiempo te vas dando cuenta y ese pensamiento rojo pasa a azul.

Color azuk

El color azul lo asocio a mi época más tranquila. Es cuando decidí dar el paso y ser padre. Sin duda el momento clave de tu vida donde todo cambia. Desde ese momento las prioridades comienzan a cambiar. Ya no quería salir de fiesta, solo quería estar en casa jugando con ella. Está claro que el ser padre lo cambia todo, y en ese momento todo era de color azul. Por supuesto el color azul, pero con unas rayas blancas, también lo asocio a mi vida deportiva. Y es que yo soy seguidor de la Real Sociedad y tengo muy buenos momentos. Concretamente cuando yo nací, el equipo donostiarra ganó la Liga, y 40 años después, cuando ha nacido mi hija es cuando la Real ha ganado la Copa del Rey. ¿Casualidad? No lo creo. Todo es cuestión de colores.

Color verde

Este color lo asocio a una época que estoy viviendo en la que amo la naturaleza y estoy mucho en contacto con ella. Con mi mujeres y mi hija nos vamos a lugares muy naturales para estar en contacto con el verde de los árboles. La pandemia nos ha cambiado la forma de viajar, y yo ahora en vez de apostar por grandes concentraciones de personas, lo que hago es viajar a lugares de montaña, de valles, de lagos…es decir, de color verde.

Color negro

Al color negro siempre lo asociamos a algo malo. Solo hay que leer algunos titulares de prensa cuando hablan de “Lunes negro en la bolsa”, “agosto negro en las carreteras”. La verdad es que no sé de donde vienen estas calificaciones, pero es cierto que en la vida también he tenido momentos negros. A este color asocio siempre las muertes. En mi caso la de mi abuela que me marcó para siempre y la de mi suegro. Son momentos de la vida que no hay que olvidar porque lo mejor es tenerlos presentes para tenerlos en la memoria. También me viene a la mente el maldito coronavirus. Un 20 de abril nos enteramos de que mi familia se había contagiado y fueron cayendo todos. Mi padre estuvo entre la vida y la muerte durante unos días, por suerte, y por la medicina y los grandes médicos, logró salir adelante. Son días negros, pero que por suerte se conviertieron en gris y luego en blanco.

Y así es como los colores forman parte de mi vida. Por eso mi casa cada vez pinto mis habitaciones de colores diferentes. Es solo cuestión de mirar los colores que hay en el mercado en la web de Decolor y así tenerlo todo controlado. Mi recomendación es que intentes ver la vida en colores porque siempre es mejor que verla en blanco y negro.

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