Hablar de pomo o roseta, para muchos no dice nada. Abrir la puerta es algo que se hace con la manilla o si acaso, con el pomo. Luego aparecen los nombres reales de estas piezas de la puerta y, a muchos les sorprende. Lo mismo les da el pomo que la maneta, la roseta o la manilla. Lo importante, es que se pueda abrir. Sin embargo, para otra gran parte de la población, estas denominaciones son más que adecuadas. Conocer el tipo de mecanismo que utiliza una puerta, es indispensable, sobre todo, cuando se trata de cambiarlos.
Comprar un pomo cuando se quiere poner una maneta, no es buena idea. Colocar una manilla, donde es mejor una roseta, puede no serlo tampoco. Tanto si vas a renovar el aspecto de las puertas del interior de la vivienda, como si las vas a cambiar por otras, hay que tener en cuenta las opciones existentes. Esto permite elegir la que mejor se adapte a las necesidades de cada casa. Aparte de tener una función concreta, como es la de abrir o cerrar la puerta, las manetas, visten la puerta y ponen el broche final en la decoración.
Entrar en el mundo de las manetas, es adentrarse en un universo. Los materiales utilizados son varios, como el acero, el latón, el aluminio, el hierro o el zamak. Los tipos, son menos, pero las opciones posibles, incontables. Podemos encontrar manillas con placa o con roseta. Las primeras, compuestas por una palanca y una placa alargada. Las segundas, cuentan con una base pequeña en la palanca.
Las manillas con placa, son la mejor elección, cuando se quiere sustituir por una de las mismas características, evitando que se vean marcas. Suelen ser rectangulares y su poder decorativo es muy alto.
El aspecto que más las diferencia, es el acabado. Aunque hay que tener en cuenta la ubicación, si hay más manillas en el interior o en el exterior….
Criterios de elección
Vamos a cambiar la maneta de una puerta, entramos en Manigrip, fabricantes de manetas de primer nivel, con una experiencia bien curtida en el sector, y nos encontramos con un montón de posibilidades. Lo que parecía una misión sencilla, se nos ha complicado notablemente. Resulta que no basta con elegir una de tantas, hay que tener en cuenta una serie de criterios para escoger la mejor opción.
La utilidad y la puerta en la que se va a colocar. Si se trata de un pomo sin cerradura, para puertas sin sistema de bloqueo, un pomo con condena para puertas que tienen sistema de bloqueo desde dentro, pomo con cerradura, accesible desde ambos lados…
Por su puesto, la forma y el tipo de manilla que, puede ser un pomo redondo o tipo manivela, pomo con placa con un solo soporte o con roseta, con dos soportes.
Hay que tener en cuenta las medidas, el intereje entre nueca y cerradura, debe respetarse, así como el cuadradillo.
Por otro lado, el estilo y los materiales, desde lo más retro, hasta lo más moderno, lo clásico o lo vanguardista. Metal, madera, porcelana o cristal. Un montón de opciones a considerar.
Y, por supuesto, la apertura de la puerta. Este factor hay que tenerlo muy en cuenta, a la hora de escoger la manilla y colocarla como es debido.
Cuando se compra una manilla, conviene asegurarse de que el modelo en cuestión, debe estar disponible en el futuro. Simplemente porque es muy probable que haya que cambiar alguna pieza más adelante. Si no se encuentra el tipo de manilla, lo más probable, es tener que cambiar todas las manillas. Una buena idea, es adquirir alguna pieza extra, por si acaso.
Lógicamente, las puertas de entrada, deben contar con una manilla que tenga cerradura de seguridad, con un cilindro de llave. Al ser más robustos, el acceso a los tornillos de montaje, no se puede hacer desde fuera.
Si se trata de manillas para puertas de baño, suelen contar con un cerrojo de condena. En caso de necesidad, este tipo de cerrojo, puede desbloquearse desde fuera. Basta con un destornillador o una moneda.
Para las habitaciones infantiles o de uso habitual, las manillas de placa sin perforación o de placa completa, son la mejor opción. Incluso las manillas de roseta, pueden utilizarse en este tipo de puertas.
Por el contrario, si se quiere preservar la intimidad o la seguridad de un espacio en concreto, se puede utilizar una manilla con mecanismo de cerradura, con llave de gorjas.
En cuanto a las manillas de placa y las de roseta, tan mencionadas en el artículo, las primeras se conectan a una placa instalada en la superficie de la puerta. Pueden estar perforadas para instalar un sistema de bloqueo, siendo las más utilizadas en la actualidad. Las de roseta, están unidas solo a una roseta, instalada en la superficie de la puerta. A estas manillas, se les puede añadir un sistema de bloqueo, aunque va por separado. Son muy habituales entre las puertas clásicas y pueden conectarse a una cerradura de superficie.
Las formas y otros elementos de las manetas
Puede resultar extraño comprobar como un elemento tan simple, cuenta con tantas opciones. La forma de la manilla, puede ser un pomo redondo, instalado en los pomos con roseta. Un uso poco extendido que puede encontrarse en porcelana o aluminio. La manilla tipo manivela, es útil tanto para la placa como para la roseta. Se puede elegir desde la opción más clásica, hasta con las líneas más modernas.
En función de la puerta en la que se vaya a instalar la manilla, junto con las necesidades del usuario, existen tres tipos de manilla para puertas. La manilla completa, configuración que solo permite la apertura y cierre de la puerta, sin bloqueo de ningún tipo. Habitual en las puertas de salón, cocina o habitaciones.
Otra opción es la manilla con condena que, solo permite que se bloquee desde un lado de la puerta. Suele instalarse en las puertas de cuartos de baño o aseos. Según el tipo de placa que se instale en el lado que no tiene bloqueo, se puede o no, desactivar el sistema, utilizando un destornillador o moneda.
La manilla con cerradura, está perforada para que pueda utilizarse la llave. El agujero de la placa, puede tener forma de llave en L o de gorjas, o la del perfil de un cilindro. Este tipo de manillas suele instalarse en habitaciones despachos.
No se puede ni debe elegir manilla, sin conocer las medidas correctas. El sistema de cierre de la puerta incluye una cerradura y la distancia entre la nueca y la cerradura de la placa, debe coincidir exactamente con la cerradura encastrada. Existen dos medidas: ciento sesenta y cinco milímetros y ciento noventa y cinco, tomadas de eje a eje.
Lo siguiente a considerar, es el tamaño del cuadradillo. Esta parte de la manilla, se ubica dentro de la misma, atravesando la nueca, permitiendo que se active el mecanismo de apertura y cierre. Se mide en mm y existen de seis, siete y ocho milímetros de tamaño. El largo del cuadradillo, depende del grosor de la puerta, pudiendo perforarse y recortarse.
Otra parte de la manilla es el reductor del cuadradillo. Hay que tener en cuenta que este elemento, esta pensado para activar la nueca de ocho milímetros con un cuadradillo de siete. Adapta un cuadradillo de menor tamaño al de la nueca.
Todo lo expuesto, corresponde a criterios mecánicos que, en la mayoría de los casos, pasamos por alto. Sin embargo, cuando llegamos a aspectos como el material o el estilo, la cuestión se vuelve más personal y subjetiva. En función de los gustos y el interior de la vivienda, elegir el estilo, es el colofón de la decoración elegante y con gusto. Tanto el material como el estilo, se fusionan para proporcionar un resultado estético adecuado.
En este punto, tener en cuenta que, el material y las líneas de la manilla, influyen en el precio. Una manilla de acero blanco lacada, será más económica que una de latón tallado o de acero inoxidable.
Los materiales más habituales en los que podemos encontrar manillas, son la madera y el latón, el latón, el aluminio, acero inoxidable, acero lacado, hierro forjado, nailon y plástico, porcelana o cristal.
En cuanto a los estilos, podemos encontrar manillas convencionales, depuradas y con poco saliente. Manillas modernas, fabricadas con materiales más actuales. Manillas rústicas, equipadas con manilla redonda de porcelana, cristal o latón, con placa esculpida o envejecida. Manilla tipo manivela con mezcla de latón o porcelana, con un efecto rústico muy atractivo. Manillas de hierro forjado, con una pátina de lo más llamativa. Manillas monobloque, con placa o con roseta. Manilla manillón, con los dos extremos fijos, adecuadas para las puertas correderas. Manillas con condena integrada, para inmovilizarlas y bloquear el mecanismo. Manilla de encastrar, para las puertas encastradas en la pared. Manilla de bola, para tarjetas, de puerta biométrica o antipánico…
La lista es larga y continúa, pero la dejamos aquí. Para comprobar la inmensa variedad y tipos de manillas que se pueden encontrar en el mercado, lo mejor es acudir a una tienda especializada y verlas in situ.



