La chimenea mejor con cristal

La idea romántica de la lumbre en la chimenea y sentarse frente a ella, manta en mano y copa de vino con libro, sigue vigente. El ideal de esta imagen solo se rompe por la implementación del cristal que impide que acerquemos la mano a las llamas. Algo que verdaderamente no es necesario, aunque sí placentero cuando hace mucho frío. Lo cierto es que la chimenea sigue muy presente en nuestras vidas, pese a que en los pisos tan solo se puede tener una moderna chimenea móvil. No obstante, en este artículo nos vamos a centrar en las chimeneas de obra, las de toda la vida y la necesidad de que lleven cristal. Necesidad, necesidad, tampoco. Pero es de gran utilidad.

Para quienes tienen o han tenido chimenea, existe una imagen que atormenta a sus mentes, sobre todo cuando hay niños: un pequeño jugando frente a la chimenea y tratando de coger las llamas. Ya no se trata de que se produzca un accidente y salte una brasa a la alfombra con las consecuencias que ello pueda tener. Se trata de que los pequeños, desde su inocencia y curiosidad, puedan ser la causa del mismo y sufrir la desgracia de las llamas en sus propias carnes.

De cualquier manera, las chimeneas abiertas, sea por cuestiones de seguridad, sea por cuestiones de limpieza o eficiencia, son cada vez menos habituales. La llegada de los cristales para chimenea ha sido todo un avance a la hora de poder disfrutar de un buen fuego sin perder seguridad.

Estos avances pueden extrapolarse tanto a las chimeneas como a los insertos o estufas de leña, ya que los equipamientos actuales, entre los que se incluyen los cristales, permiten disfrutar de la hipnótica visión de las llamas, al mismo tiempo que mejoran el rendimiento de los aparatos y se gana en seguridad.

Un cristal para una chimenea

No todo el mundo repara en que son muchas las chimeneas que disponen de un cristal. Es muy fácil pensar en ellos como elemento moderno o decorativo, pero son muchas las empresas que se dedican a la instalación de cristales en las chimeneas de los hogares. Como nos explican los expertos de Cristal para Chimenea, dedicados a comercializar cristales a medida para chimeneas de todo tipo, los cristales a utilizar deben ser de calidad y fabricados con un vidrio que soporte más de los setecientos cincuenta grados centígrados.

Encontrar soluciones que sean económicas, de alta calidad y que ofrezcan el producto a medida es lo más adecuado cuando se pretende instalar un cristal en la chimenea, puesto que se trata de un elemento cada vez más utilizado, sobre todo cuando se trata de instalaciones recientes o casas en las que conviven niños o mascotas. No se trata de un cristal común, puesto que se fabrica con un tipo de vidrio cerámico capaz de soportar temperaturas muy elevadas sin llegar a deformarse o romperse. Son transparentes, por lo que el fuego se sigue viendo con normalidad, salvo que no se produce contacto con las llamas, no se genera humo en la estancia y tampoco saltan chispas.

No todas las chimeneas aceptan la instalación de un cristal, pudiendo adaptarlas cuando se trata de chimeneas abiertas de obra, siempre que dispongan de un marco estructural en el que se pueda fijar la puerta con el cristal. En el caso de chimeneas insertables, ya suelen venir con cristal y no es necesario instalarlo, como sucede con las estufas de leña modernas que también lo incluyen. Algunos hogares más antiguos que disponen de chimenea de obra pueden necesitar una obra para su instalación, aunque es habitual encontrar soluciones prefabricadas o estructuras metálicas fácilmente acoplables sin que sea necesario recurrir a una gran reforma.

En cualquier caso, un profesional siempre puede ayudar a instalar el cristal que mejor se adapte. Se puede medir y fabricar una estructura de hierro para fijar en los laterales e instalar una puerta que se abra con un picaporte seguro.

Un punto importante a la hora de instalar un cristal en la chimenea es la forma de medir y encargar el cristal a colocar. No sirve cualquier cristal ni cualquier medida. La superficie tiene que ser exacta para que la puerta cierre bien y el calor no se escape. Es esencial que el cristal se pueda ventilar bien y no se escape el calor. Por lo que siempre es mejor opción que el especialista tome las medidas teniendo en cuenta todos los puntos a considerar, como el alto, el ancho, la profundidad, el tipo de tiro, la ubicación del respiradero, etc.

Una vez se tiene el cristal, se lleva a cabo la instalación, para lo que, en primer lugar, hay que realizar una limpieza a fondo de la chimenea, retirar las cenizas, revisar el tiro y la salida de humos. Luego se coloca el marco metálico, fijándose a los laterales del hueco, y se monta la puerta con el cristal. Se deben alinear las bisagras y colocar una junta térmica en el perímetro, garantizando el sellado, y se ajusta la maneta de apertura para que se use de forma correcta. Esto permite que la chimenea solo se abra cuando hay que encenderla o limpiarla, con todos los beneficios que supone.

Beneficios de poner un cristal a la chimenea

Colocar un cristal en una chimenea no es una mala idea. Al contrario, supone una serie de beneficios que, por lo general, los que tienen chimenea en su casa no se plantean. Uno de los principales, sobre todo cuando hay pequeños en la casa, es la seguridad que proporciona. Sin duda es una razón de peso, ya que el cristal ejerce como barrera, de manera que no hay posibilidad de que los niños toquen el fuego o se acerquen demasiado. Incluso si se ponen las manos sobre el cristal, aunque se calienta en gran medida, no supone un problema, puesto que no quema en el momento como pasaría con una llama. No obstante, siempre hay que vigilar a los pequeños.

Otro beneficio que proporciona la instalación de un cristal en la chimenea es la mejora del rendimiento térmico. Al cerrar la chimenea, el aire caliente no se escapa tan rápido por el tiro, manteniéndose más tiempo en la estancia, lo que se nota y supone un ahorro. Con la chimenea abierta, gran parte del calor se escapa por el conducto; con la chimenea cerrada, la sensación térmica resulta más agradable y estable.

Por otro lado, se producen menos humos y menos olor a quemado. Con la puerta cerrada, el humo no entra en el salón, ni se impregna el típico olor a leña quemada en sofás y cortinas. Evita que entren corrientes de aire frío al apagarse el fuego y todo se mantiene más ordenado. Lo que supone igualmente menor limpieza, otro punto a favor, ya que se elimina la necesidad de barrer hollín o cenizas que se escapaban al mover los troncos. Tampoco quedan restos de chispas o madera quemada fuera de la chimenea y, aunque el cristal se ensucia con el uso, se limpia con facilidad.

Como colofón de los beneficios, algo más superficial: proporciona una estética más cuidada. La estancia sigue pareciendo acogedora y bonita, el fuego se ve con claridad, sin distorsión, y la puerta apenas se nota cuando está cerrada.

A pesar de que se trata de una opción ventajosa, hay que tener en cuenta algunos aspectos antes de instalar un cristal en la chimenea:

  • Pérdida del efecto abierto que evita que te tomes tu té o café y tostar un pan con un palo o quemar las chuches de nube.
  • El mantenimiento del cristal, que, aunque se limpia con facilidad, debe hacerse de forma regular, sobre todo si se utilizan maderas resinosas como la de pino, que producen más humo y manchas.
  • El coste no es precisamente bajo. Entre la toma de medidas, la fabricación, el cristal y el montaje, la factura puede ser elevada.
  • Necesidad de ventilación. Hay que asegurarse de que la chimenea cuente con un buen tiro y respiraderos; de lo contrario, se apaga o se produce hollín.

Poco más podemos añadir a la lista de desventajas. Cerrar la chimenea con un cristal y su correspondiente puerta no le quita la magia a la estancia ni al fuego. Sin embargo, proporciona una mayor tranquilidad en ciertos aspectos, por lo que se puede disfrutar del calor que genera una chimenea sin que se produzcan los citados inconvenientes. Disfrutar del calor, de las llamas y el ambiente especial que se produce cuando se tiene una chimenea es posible incluso colocando un cristal que tan solo aporta tranquilidad.

Además de que con un cristal en la chimenea no solo aumenta la seguridad, sino que también se elimina la necesidad de limpieza y solo es necesario un mantenimiento muy básico para que el cristal cumpla su función y no reste protagonismo a las llamas, claras protagonistas de los espacios en los que existe una chimenea.

En resumidas cuentas, para todos aquellos que tienen chimenea en su vivienda, plantearse la opción de instalar un cristal debería ser algo indispensable: mayor seguridad, mayor eficiencia y mayor limpieza. ¿Quién da más?

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