Los deportes de alto impacto pueden provocar que los pies de los niños se vean afectados

Los pies pueden realizar sus movimientos fundamentales gracias a 20 músculos, 33 articulaciones, 26 huesos, 100 tendones, numerosos vasos sanguíneos y nervios.

Los profesionales advierten de un aumento de alteraciones y enfermedades del pie en los niños asociadas a la práctica de actividades deportivas de impacto como el fútbol o el baloncesto.

Con un estudio podológico biomecánico podrían detectarse o evitarse patologías como la osteonecrosis y osteocondritis (isquemia y necrosis vascular del hueso asociada a un traumatismo o microtraumatismos de repetición), apofisitis o fracturas de estrés.

La Podóloga Marta García explica que las plantillas personalizadas confieren una correcta repartición de las cargas plantares. Además, es importante vigilar si los niños manifiestan alguna deformidad o si se tropiezan con frecuencia.

Algunos deportes como fútbol, danza o baloncesto pueden provocar que los pies se vean afectados y también otras partes del cuerpo como las rodillas, los tobillos, la cadera o la espalda.

Estos deportes implican ciertas posturas o movimientos en los pies que hacen que determinados huesos, músculos, tendones o articulaciones se fuercen en exceso.

Los niños deberían acudir una vez al año al podólogo para evitar posibles esguinces y corregir la pisada durante el juego. ¡Pueden utilizar una plantilla podológica durante la actividad y a diario!

El podólogo puede ayudar a los padres a saber escoger el mejor calzado para el niño, tanto para realizar el deporte, como para usar en su día a día.

«Llegado el momento de los primeros pasos. Calce al niño con zapatos flexibles de materiales que permitan la transpiración. No deben oprimir y se sujetarán con cordones, cierres de velcro o hebillas», informa el Ilustre Colegio Profesional de Podología de la Comunidad de Madrid.

Las lesiones en el deporte se producen por:

-Posibles pisadas y giros inesperados.

-Impacto del pie con el suelo al saltar y al frenar.

-Soporte excesivo del peso corporal.

-El impacto repetitivo con el balón.

Los niños y niñas que juegan al fútbol sufren constantes impactos en los empeines y laterales del pie. Estos impactos pueden causar deformidades en la planta o lesiones en las rodillas, por lo que el pequeño puede tener una mala postura al caminar. También aparecen lesiones como esguinces, hematomas subungueales o fascitis plantar.

«Estamos observando un aumento de distintos tipos de lesiones deportivas que antes eran excepcionales y ahora se ven con más frecuencia en niños y sobre todo en adolescentes», informa Rossend Ullot, especialista de Sant Joan de Déu y presidente de la Sociedad Española de Ortopedia Pediátrica.

Un estudio del hospital de niños de Filadelfia (EE.UU.) ha detectado que las lesiones de ligamento cruzado y las de menisco han aumentado un 11%.

Este aumento de lesiones surgen porque hay más niños que practican deporte, incluso, cada vez hay más que lo practican de manera competitiva. Además, no siempre realizan los ejercicios de calentamiento y de estiramiento.

«Hay que recordar que los beneficios de practicar actividad física son muy superiores a los riesgos», afirma Vicente Molina, presidente de la Societat Catalana de Pediatria y jefe del servicio de pediatría de USP Institut Universitari Dexeus.

«No hay que abstenerse de practicar actividad física por el temor a sufrir lesiones; lo que hay que hacer es practicarla bien y recordar que lo importante no es competir para ganar, sino que niños y niñas estén sanos y disfruten».

Hay niños que no suelen lesionarse por el tipo de músculo que tienen, pero es recomendable que todos los niños hagan los estiramientos y el calentamiento adecuados para evitar las lesiones.

Además, si el niño está lesionado no puede
volver a competir hasta que esté recuperado. «Las lesiones en edades de crecimiento pueden ser más graves que en adultos porque tienen más riesgo de provocar malformaciones», afirma Rafael González Adrio, traumatólogo especialista en lesiones de rodilla y cadera.

Es muy importante el reposo en casos de lesiones graves como fracturas óseas o roturas de ligamentos, pero también si el niño tiene lesiones menores como esguinces de ligamentos.

Muchos niños quieren volver a competir en cuanto la lesión deja de molestarles, pero los padres y entrenadores deben explicarles que aunque ya no tengan molestias, no significa que la lesión esté curada.

Las lesiones deportivas más frecuentes en los niños son: las roturas de menisco de rodilla, dolor de talón, fracturas de tobillo, luxación de rótula, Osteocondritis disecante de rodilla, lesión del ligamento cruzado anterior (LCA), etc.

Para evitarlas es importante que los niños sigan las recomendaciones de los expertos y de los entrenadores. También es importante seguir una buena alimentación antes y después de cada sesión, para que facilite la recuperación tras cada esfuerzo. ¡Una dieta rica en ácidos grasos omega 3 disminuye los procesos inflamatorios!

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