España pretende reducir el número de alumnos por profesor en las aulas

La apuesta por la educación ha de ser innegociable en cualquier país y en cualquier zona del mundo. Hablamos del pilar de la sociedad, de lo que la convierte en libre, lo que hace de ella una sociedad más preparada para hacer frente a lo que está por venir y lo que, a fin de cuentas, permite que todas las personas que formamos parte de ella tengamos la posibilidad de alcanzar la felicidad, que es el objetivo que todos y todas perseguimos con el paso de los años y las generaciones.

La apuesta por la educación ha de ser innegociable en cualquier país y en cualquier zona del mundo. Hablamos del pilar de la sociedad, de lo que la convierte en libre, lo que hace de ella una sociedad más preparada para hacer frente a lo que está por venir y lo que, a fin de cuentas, permite que todas las personas que formamos parte de ella tengamos la posibilidad de alcanzar la felicidad, que es el objetivo que todos y todas perseguimos con el paso de los años y las generaciones.

Son muchas las figuras que son necesarias para garantizar que esa educación sea de calidad y que vaya ligada al compromiso con el desarrollo profesional y personal de los alumnos. Por una parte, debe haber unas instituciones públicas que se encarguen de marcar unas líneas en lo que tiene que ver con las materias que se tocan en diferentes asignaturas y en distintos cursos. Por otro lado, hace falta que se valore el trabajo de una figura de la máxima importancia, la del profesor o profesora, sin la cual sería del todo imposible conseguir que la sociedad creciera libre y rodeada de valores positivos.

Una noticia publicada en la página web de la agencia de noticias Europa Press indicaba en el mes de julio de 2018 aseguraba que España tenía en aquel momento ocho millones de alumnos y unos 700.000 profesores. Se trata de cifras que no están mal y que son de las mejores de la historia de nuestro país. Por eso, no podemos entender cómo es posible que haya ciertas tendencias que pretendan disminuir el número de profesores con la consiguiente disminución de la calidad educativa que eso supone. La regla es directamente proporcional y muy sencilla de entender: cuantos menos profesores ejerzan su labor en el país, menor va a ser la calidad de la educación y menor, por tanto, la cualificación con la que nuestros hijos e hijas salgan de las aulas.

España, poco a poco, empieza a tomarse muy en serio la reducción del número de alumnos por profesor en las aulas en diferentes etapas educativas. Es una buena noticia y que requiere de un refuerzo de la inversión estatal en educación. Al disminuirse el número de alumnos en las clases es necesario reforzar el número de profesores y eso está abriendo las posibilidades de obtener un empleo a miles de personas. Desde Preparadores Valladolid nos indican que cada día hay más gente preparando unas oposiciones en lo que a enseñanza se refiere y esa es buena prueba de que, poco a poco, el país se prepara para ofrecer una educación mucho mejor que la que ha venido proporcionando a día de hoy.

Un aspecto de la vida del que nos beneficiaremos todos 

La labor educativa es necesaria en todos los ámbitos de la vida y es una de las cuestiones que termina caracterizando nuestra calidad de vida y bienestar. Está más que demostrado. Cuanta mejor sea esa labor educativa, mejores profesionales vamos a poder formar y más y mejores servicios y productos podremos tener en la sociedad española, amén de tener la posibilidad de tener acceso a mejores sueldos y mejores condiciones de vida.

Está claro que de las inversiones en educación que tenemos hoy vamos a sacar rentabilidad a largo plazo. No podemos pretender obtener un beneficio en materia educativa de un día para otro. Es algo irreal y que nunca se va a llegar a producir por mucho que lo deseemos. Hay que ser pacientes porque las personas no se forman de un día para otro y deben tener un plazo para conseguir todos esos conocimientos que son necesarios para ejercer una labor profesional en el mundo laboral.

España ha tenido problemas en educación durante los últimos años. Para empezar, porque llegamos muy tarde a la democracia. Cuando nosotros recuperamos la posibilidad de elegir libremente a nuestros gobernantes, en el resto de Europa o en buena parte de los países del continente ya habían superado eso y tenían acceso a una educación bastante mejor que la que teníamos en este país. Nos llevaban ventaja. Ahora, buena parte de los países han implantado modelos educativos que han surgido de pactos entre los principales partidos políticos, lo que ha hecho posible que no existan tantos cambios en el modelo cada cuatro años y que, por ende, la educación sea mucho más eficaz.

Tenemos margen de mejora en este país y creemos que vamos a mejorar en lo que tiene que ver con esto. Eso redundará en todo lo que nos podemos imaginar: en calidad de vida, en sueldos, en derechos y en un sinfín de cuestiones que tengan que ver con la vida diaria de la población. Eso nunca podría conseguirse en una sociedad en la que no existiera la educación o en la que esa educación no funcionara como realmente debería.

 

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